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Siete mitos sobre el campo desterrados de raíz

En 2018, la Argentina sembró 16 cultivos en un área superior a Alemania o Japón

Es todo soja, no agrega valor, es preferible producir autos. Son solo algunos conceptos que se suelen apuntar al campo.
Guillermo D’Andrea, Dir. Académico de Alumni, IAE Business School, se encargó de responder uno por uno los mitos que recaen sobre las cadenas agroalimentarias, que “han conseguido ser motor económico del país no solo sin ayuda sino con trabas, a diferencia de sus competidores”.
“Son cadenas estratégicas para la reinserción internacional del país, un aspecto vital para una economía siempre tensionada por la falta de dólares”. Se trata de una reinserción que ubica a la Argentina como proveedor de bienes primarios o intermedios, como granos de maíz para pollo vietnamita. Pasando por el supermercado del mundo, con la carne argentina en las góndolas de China. Llegando a ser una boutique global, como vino Mabec de calidad que se vende a través de Alibaba.

“Quienes no están vinculados al sector, tienen una visión muy negativa sin estar basados en datos. Debemos trabajar en revertir esta creencia que en muchos casos es errónea”, agregó Ana Galiano, Decana Fac. Cs. Empresariales Universidad Austral Sede Rosario.
D’Andrea destacó también la necesidad del sector de integrarse más con las cadenas que origina con el objetivo de comunicar de forma inteligente. El ejemplo lo dan las cadenas del limón, en donde Argentina es referente a nivel mundial, y la del vino: “Cadenas gestionadas de manera integral y que debemos comunicar desde el campo”.
Además el sector necesita una representación integrada. Lo que en su momento fue la Mesa de Enlace pero que en la actualidad se encuentra totalmente fragmentada. El precio de no contar con esta representación “es pagar retenciones q le quitan el oxígeno a la agroindustria para crecer”.
Es no tener caminos, fletes carísimos que limitan la frontera agropecuaria y la llegada a mercados. En definitiva: “pobreza para todos”.
LOS 7 MITOS SOBRE EL CAMPOLos siete mitos se presentaron durante un encuentro que realizó el IAE Business School junto al centro de Agronegocios de la Universidad Austral de Rosario.

Mito 1: es solo soja
“En 2018, la Argentina sembró 16 cultivos en un área superior a Alemania o Japón”, destacó D’Andrea.
En total se sembraron 39 millones de hectáreas divididas entre 16 cultivos: soja (17.350.000 hectáreas), maíz: (8.700.000), trigo (6.290.000), girasol (1.850.000), cebada (1.355.000), avena (1.150.000), sorgo (500.000), poroto (422.000), algodón, (415.000), maní (400.000), centeno (331.300), arroz (195.000), cártamo, (28.650), alpiste (27.100) colza (18.400 lino (13.900).
“Y no solo es cultivos, sino que son más de 30 cadenas agroindustriales”, agregó.

Mito 2: no se agrega valor
“El complejo de la soja es el principal rubro exportador del país, pero 84% de lo despachado no son granos”, explicó sobre una cadena que genera divisas por US$ 28.000 millones al año.
“Tanto la soja como el maíz se convierten en carnes, que se consumen en el país y se exportan”, respondió el especialista del IAE de la Universidad Austral. La producción de carne en la Argentina alcanzó en 2018 los 6 millones de toneladas (bovina, aviar, porcina y ovina).
El consumo interno es el principal destino de la transformación en proteína animal, con un consumo per cápita de 110 kg al año teniendo en cuenta todas las carnes. Pero también juega la exportación, que en 2018 generó divisas por US$ 3.300 millones representando el 5,5% de las ventas al exterior de la Argentina.
“Soja y maíz también se transforman en lácteos”, agregó. El consumo interno de leche es de 193 litros al año, con un valor de mercado de $ 218 mil millones. Además, la exportación de productos de la cadena láctea generó divisas por US$ 872 millones en 2018.

Mito 3: es mejor producir autos
¿Autos sí, agro no? Fue la pregunta que se planteó el panel: “El complejo automotor es el segundo de mayor peso en las exportaciones con US$ 7.955 millones, pero en realidad el balance del sector es negativo en US$ 3.575 millones, ya que realiza importaciones por US$ 10.992 millones”.
Además, “en valor un kilo de Pick Up se exporta a US$ 12,26 contra US$ 12,70 un kilo de carne”. Todo esto teniendo en cuenta que el sector automotriz tiene muchos componentes importados y goza de reintegros a la exportación, cuando el sector cárnico produce mayormente con insumos locales y tiene retenciones.

Mito 4: que no genera empleo
Las 31 cadenas agroalimentarias que hay en la Argentina (sin contar servicios y restando al campo el transporte de carga), generan un 31% del empleo total, un número cercano a los 2 millones de puestos de trabajo.
Además, dentro de la industria manufacturera, los frigoríficos eran los segundos principales empleadores, solo detrás del rubro panaderías: “Sus casi 59.500 puestos superaban a los 49.600 de prendas de vestir, 24.500 de calzado y sus partes. Y el campo produce algodón y cuero para esos dos rubros”.

Por cada US$ 1 que exporta la Argentina, el campo aporta US$ 0,55

Mito 5: no tiene peso en la economía
Este mito se refiere al dicho “exportan mucho pero en la actividad de la economía no tienen peso”. “Tomando las 31 cadenas agroalimentarias, que generan un valor de producción total de US$ 484.753 millones (excluyendo los servicios), el peso del sector sobre el PBI de la Argentina es del 31%”, destacó D’Andrea.
Ahora la pregunta es, ¿cómo pudo impactar tanto la sequía histórica del 2018 en la economía? “De la caída del 2,6% del PBI en 2018 la sequía fue responsable de la mitad”.
Así y todo, los productores volvieron a apostar con una inversión superior a los US$ 10.000 millones que derivó en una cosecha récord que se está levantando actualmente.

Mito 6: el campo atrasa, hacen falta sectores dinámicos e innovadores
“Los saltos de productividad obedecen a innovaciones tecnológicas”, remarcó el especialista de IAE destacando la cosecha actual de 145 millones de toneladas, que se logró gracias a la adopción de parte de los productores de siembra directa, semillas OGM, fertilizantes, agroquímicos y agricultura de precisión.
“Se duplicó la población mundial y hay alimentos disponibles gracias a la innovación”, agregó.
Además, citó ejemplos como el bioplástico: “Nos creemos que todo viene del petróleo”. A lo que se suman infinidad de casos, como “pulverizadoras con sensores de verde, que detectan las malezas y aplican herbicidas solo allí, con ahorro de más de 80% del volumen usual, y un beneficio económico y ambiental”.  Hasta un “toro editado genéticamente para producir más carne más magra”.
Todo viene de la mano de los desarrollos de AgTech, que en 2018 recibieron una inversión a nivel global de US$ 1.600 millones, con 209 acuerdos de inversión. 
Además se termina la dicotomía campo ciudad bajo el concepto de bioeconomia: “Existen cada vez más proyectos bioenergéticos ligados al aprovechamiento de los residuos generados en las actividades del campo, en un esquema de economía circular”.
Desde bioetanol de maíz y caña (para cortar naftas) hasta biodiésel de soja (para cortar gasoil), desde biomasa residual de forestaciones o cultivos (cítricos, arroz, maní) hasta biogás de criaderos o frigoríficos. También biomateriales para construir desde cepillos de dientes hasta casas, productos químicos, medicinales y muchos otros.

Mito 7: otros sectores exportan mucho
En 2018 la Argentina exportó en total US$ 61.559 millones en bienes y servicios. De ese total, los complejos agroexportadores generaron cerca de un 55%, con US$ 34.000 millones. “Por cada US$ 1 que exporta la Argentina, el campo aporta US$ 0,55”.
Ademas, casi todos los sectores que exportan ingresan menos dólares de los que demandan. La balanza comercial argentina en 2018 arrojó un déficit de US$ 3.824 millones, cuando en el mismo lapso de tiempo llas cadenas de agroalimentos lograron un superávit de US$ 30.500 millones.

LA DEUDA CON EL SECTOR
D’Andrea agregó que todavía hay aspectos a resolver para aprovechar todo el potencial, teniendo en cuenta los siguientes puntos:

  • Cuellos de botella en los puertos incrementan fuertemente el costo de flete.
  • Faltan caminos para sacar la producción de los campos.
  • Se necesitan canales para poder regar los cultivos.
  • La Ley de Semillas que debería reemplazar la de 1973 lleva 15 años sin lograr consenso para adaptarse a la aparición de la biotecnología: la Argentina pierde rindes y competitividad frente a sus competidores.
  • Incentivar la reposición de nutrientes del suelo: otra ley que se demora.
  • Generar condiciones en las provincias para que la gente quiera vivir allí.

    Fuente: https://www.iae.edu.ar/es/LaEscuela/IAEHoy/Paginas/Siete-mitos-sobre-el-campo-desterrados-de-raiz.aspx

Siete mitos sobre el campo desterrados de raíz

El valor de la información

Hoy podríamos afirmar sin rodeos, que la información es la herramienta más valiosa con la que cuentan los productores agropecuarios actualmente. Las nuevas tecnologías han acortado los caminos entre el conocimiento científico y su aplicación práctica.

Cuando llevamos a la imprenta la edición número uno de nuestra revista Marca Líquida Agropecuaria, ni por asomo nos imaginábamos que 23 años después, más del doble de nuestros lectores de las ediciones en papel leerían las notas por Internet y mucho menos aún desde sus teléfonos celulares, como pasa actualmente.

Conseguir en esa época una nota de actualidad tecnológica implicaba varios meses de gestiones y mucho trabajo artesanal hasta que llegaba al papel. Actualmente un técnico, mientras obtiene muestras de un lote, sube la información en tiempo real a través de su smartphone y miles de productores saben en ese preciso momento cómo está evolucionando una plaga o cómo avanza una maleza resistente.

La información es en la actualidad una herramienta más importante que cualquier otra. La toma de decisiones se hace con mayor certeza, se corrige sobre la marcha, se anticipan las soluciones. Con buena información un productor consigue mejorar los resultados de su actividad sin realizar grandes inversiones, eso si le asignamos un bajo valor al tiempo invertido. Y a este punto queríamos llegar con nuestra reflexión.

Como en un enorme tablero de herramientas que cuelga sobre la pared del galpón, la elección de la más adecuada requiere entrenamiento y dedicación. Nadie debería sacar un remache golpeando con una llave de boca o ajustar una tuerca con una pinza. El uso de la información necesita entrenamiento y dedicación, en definitiva de tiempo, el cual es muy valioso según nuestro punto de vista.

El uso del tiempo de manera eficiente es tan importante como la dosis de un producto que aplica a un cultivo o la fórmula de la ración que se ofrece a un novillo.                        La enorme oferta de información que se pone a disposición de los productores argentinos llega a confundir al más entrenado lector y produce un efecto contrario al esperado en muchos casos.

Ya hemos aprendido los efectos que causa sobre la sociedad el mal manejo de la información relacionada con nuestra actividad. Lo sufrimos a diario cuando nos damos cuenta de que la famosa frase “piqueteros con 4×4” nos marcó como un estigma bíblico hasta el fin de nuestros días.

Los medios tecnológicos disponibles para acceder a la información son sólo una parte de la solución. Cuanto más modernos y evolucionados son, proveen al usuario mayor velocidad y mayor cantidad; sin embargo, no realizan la tarea de selección que cada uno requiere de acuerdo con sus intereses o necesidades. La búsqueda del equilibrio depende, como siempre, del actor, del que se sienta frente a un diario en papel o frente a una computadora y decide qué quiere leer. Ese acto individual no puede reemplazarse por más moderna que sea la tecnología del medio.

La información, en un sentido amplio, es la posibilidad de adquirir conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen sobre una materia determinada. Su uso intensivo abre caminos nuevos a quien la adquiere, evitando a través de la experiencia ajena los tan mentados costos del proceso de prueba y error.

¿Para qué malgastar un producto químico utilizando una dosis superior si los nuevos ensayos del INTA indican claramente cuál es la adecuada? ¿Para qué someter a una vaca de tambo a una dieta que le producirá una merma en la cantidad o calidad de leche producida si los consejos del técnico más destacado a nivel mundial se encuentran a un clic en cualquier computadora personal?

En los días que corren, en nuestro país resulta indispensable saber qué nueva resolución o normativa estatal puede impactar negativamente sobre nuestra actividad, y sabiendo eso tomar la decisión de comprar o vender antes o más tarde.

No alcanza con ser el mejor haciendo las tareas a campo. Los ajustados márgenes que las actividades primarias entregan actualmente nos obligan a buscar en cada resquicio del negocio la posibilidad de bajar costos o aumentar la producción. Y eso también se puede conseguir si le asignamos un lugar de relevancia al valor que tiene la información.