Siete mitos sobre el campo desterrados de raíz

En 2018, la Argentina sembró 16 cultivos en un área superior a Alemania o Japón

Es todo soja, no agrega valor, es preferible producir autos. Son solo algunos conceptos que se suelen apuntar al campo.
Guillermo D’Andrea, Dir. Académico de Alumni, IAE Business School, se encargó de responder uno por uno los mitos que recaen sobre las cadenas agroalimentarias, que “han conseguido ser motor económico del país no solo sin ayuda sino con trabas, a diferencia de sus competidores”.
“Son cadenas estratégicas para la reinserción internacional del país, un aspecto vital para una economía siempre tensionada por la falta de dólares”. Se trata de una reinserción que ubica a la Argentina como proveedor de bienes primarios o intermedios, como granos de maíz para pollo vietnamita. Pasando por el supermercado del mundo, con la carne argentina en las góndolas de China. Llegando a ser una boutique global, como vino Mabec de calidad que se vende a través de Alibaba.

“Quienes no están vinculados al sector, tienen una visión muy negativa sin estar basados en datos. Debemos trabajar en revertir esta creencia que en muchos casos es errónea”, agregó Ana Galiano, Decana Fac. Cs. Empresariales Universidad Austral Sede Rosario.
D’Andrea destacó también la necesidad del sector de integrarse más con las cadenas que origina con el objetivo de comunicar de forma inteligente. El ejemplo lo dan las cadenas del limón, en donde Argentina es referente a nivel mundial, y la del vino: “Cadenas gestionadas de manera integral y que debemos comunicar desde el campo”.
Además el sector necesita una representación integrada. Lo que en su momento fue la Mesa de Enlace pero que en la actualidad se encuentra totalmente fragmentada. El precio de no contar con esta representación “es pagar retenciones q le quitan el oxígeno a la agroindustria para crecer”.
Es no tener caminos, fletes carísimos que limitan la frontera agropecuaria y la llegada a mercados. En definitiva: “pobreza para todos”.
LOS 7 MITOS SOBRE EL CAMPOLos siete mitos se presentaron durante un encuentro que realizó el IAE Business School junto al centro de Agronegocios de la Universidad Austral de Rosario.

Mito 1: es solo soja
“En 2018, la Argentina sembró 16 cultivos en un área superior a Alemania o Japón”, destacó D’Andrea.
En total se sembraron 39 millones de hectáreas divididas entre 16 cultivos: soja (17.350.000 hectáreas), maíz: (8.700.000), trigo (6.290.000), girasol (1.850.000), cebada (1.355.000), avena (1.150.000), sorgo (500.000), poroto (422.000), algodón, (415.000), maní (400.000), centeno (331.300), arroz (195.000), cártamo, (28.650), alpiste (27.100) colza (18.400 lino (13.900).
“Y no solo es cultivos, sino que son más de 30 cadenas agroindustriales”, agregó.

Mito 2: no se agrega valor
“El complejo de la soja es el principal rubro exportador del país, pero 84% de lo despachado no son granos”, explicó sobre una cadena que genera divisas por US$ 28.000 millones al año.
“Tanto la soja como el maíz se convierten en carnes, que se consumen en el país y se exportan”, respondió el especialista del IAE de la Universidad Austral. La producción de carne en la Argentina alcanzó en 2018 los 6 millones de toneladas (bovina, aviar, porcina y ovina).
El consumo interno es el principal destino de la transformación en proteína animal, con un consumo per cápita de 110 kg al año teniendo en cuenta todas las carnes. Pero también juega la exportación, que en 2018 generó divisas por US$ 3.300 millones representando el 5,5% de las ventas al exterior de la Argentina.
“Soja y maíz también se transforman en lácteos”, agregó. El consumo interno de leche es de 193 litros al año, con un valor de mercado de $ 218 mil millones. Además, la exportación de productos de la cadena láctea generó divisas por US$ 872 millones en 2018.

Mito 3: es mejor producir autos
¿Autos sí, agro no? Fue la pregunta que se planteó el panel: “El complejo automotor es el segundo de mayor peso en las exportaciones con US$ 7.955 millones, pero en realidad el balance del sector es negativo en US$ 3.575 millones, ya que realiza importaciones por US$ 10.992 millones”.
Además, “en valor un kilo de Pick Up se exporta a US$ 12,26 contra US$ 12,70 un kilo de carne”. Todo esto teniendo en cuenta que el sector automotriz tiene muchos componentes importados y goza de reintegros a la exportación, cuando el sector cárnico produce mayormente con insumos locales y tiene retenciones.

Mito 4: que no genera empleo
Las 31 cadenas agroalimentarias que hay en la Argentina (sin contar servicios y restando al campo el transporte de carga), generan un 31% del empleo total, un número cercano a los 2 millones de puestos de trabajo.
Además, dentro de la industria manufacturera, los frigoríficos eran los segundos principales empleadores, solo detrás del rubro panaderías: “Sus casi 59.500 puestos superaban a los 49.600 de prendas de vestir, 24.500 de calzado y sus partes. Y el campo produce algodón y cuero para esos dos rubros”.

Por cada US$ 1 que exporta la Argentina, el campo aporta US$ 0,55

Mito 5: no tiene peso en la economía
Este mito se refiere al dicho “exportan mucho pero en la actividad de la economía no tienen peso”. “Tomando las 31 cadenas agroalimentarias, que generan un valor de producción total de US$ 484.753 millones (excluyendo los servicios), el peso del sector sobre el PBI de la Argentina es del 31%”, destacó D’Andrea.
Ahora la pregunta es, ¿cómo pudo impactar tanto la sequía histórica del 2018 en la economía? “De la caída del 2,6% del PBI en 2018 la sequía fue responsable de la mitad”.
Así y todo, los productores volvieron a apostar con una inversión superior a los US$ 10.000 millones que derivó en una cosecha récord que se está levantando actualmente.

Mito 6: el campo atrasa, hacen falta sectores dinámicos e innovadores
“Los saltos de productividad obedecen a innovaciones tecnológicas”, remarcó el especialista de IAE destacando la cosecha actual de 145 millones de toneladas, que se logró gracias a la adopción de parte de los productores de siembra directa, semillas OGM, fertilizantes, agroquímicos y agricultura de precisión.
“Se duplicó la población mundial y hay alimentos disponibles gracias a la innovación”, agregó.
Además, citó ejemplos como el bioplástico: “Nos creemos que todo viene del petróleo”. A lo que se suman infinidad de casos, como “pulverizadoras con sensores de verde, que detectan las malezas y aplican herbicidas solo allí, con ahorro de más de 80% del volumen usual, y un beneficio económico y ambiental”.  Hasta un “toro editado genéticamente para producir más carne más magra”.
Todo viene de la mano de los desarrollos de AgTech, que en 2018 recibieron una inversión a nivel global de US$ 1.600 millones, con 209 acuerdos de inversión. 
Además se termina la dicotomía campo ciudad bajo el concepto de bioeconomia: “Existen cada vez más proyectos bioenergéticos ligados al aprovechamiento de los residuos generados en las actividades del campo, en un esquema de economía circular”.
Desde bioetanol de maíz y caña (para cortar naftas) hasta biodiésel de soja (para cortar gasoil), desde biomasa residual de forestaciones o cultivos (cítricos, arroz, maní) hasta biogás de criaderos o frigoríficos. También biomateriales para construir desde cepillos de dientes hasta casas, productos químicos, medicinales y muchos otros.

Mito 7: otros sectores exportan mucho
En 2018 la Argentina exportó en total US$ 61.559 millones en bienes y servicios. De ese total, los complejos agroexportadores generaron cerca de un 55%, con US$ 34.000 millones. “Por cada US$ 1 que exporta la Argentina, el campo aporta US$ 0,55”.
Ademas, casi todos los sectores que exportan ingresan menos dólares de los que demandan. La balanza comercial argentina en 2018 arrojó un déficit de US$ 3.824 millones, cuando en el mismo lapso de tiempo llas cadenas de agroalimentos lograron un superávit de US$ 30.500 millones.

LA DEUDA CON EL SECTOR
D’Andrea agregó que todavía hay aspectos a resolver para aprovechar todo el potencial, teniendo en cuenta los siguientes puntos:

  • Cuellos de botella en los puertos incrementan fuertemente el costo de flete.
  • Faltan caminos para sacar la producción de los campos.
  • Se necesitan canales para poder regar los cultivos.
  • La Ley de Semillas que debería reemplazar la de 1973 lleva 15 años sin lograr consenso para adaptarse a la aparición de la biotecnología: la Argentina pierde rindes y competitividad frente a sus competidores.
  • Incentivar la reposición de nutrientes del suelo: otra ley que se demora.
  • Generar condiciones en las provincias para que la gente quiera vivir allí.

    Fuente: https://www.iae.edu.ar/es/LaEscuela/IAEHoy/Paginas/Siete-mitos-sobre-el-campo-desterrados-de-raiz.aspx

Siete mitos sobre el campo desterrados de raíz

Esperan que se reactive la venta de campos tras el fin del cepo y la eliminación de retenciones

Los precios en dólares de las tierras tocaron fondo a partir de 2011. Los cambios incentivaron a los productores.

El mercado inmobiliario de campos viene atravesando años de crisis a causa del cepo cambiario, la alta presión fiscal al sector agropecuario, la Ley de Tierras y las trabas para comercializar que profundizó el kirchnerismo de 2011 a esta parte. De hecho, tan malos fueron estos últimos cuatro años para el sector que las pocas operaciones de compra/venta de campos que se pudieron hacer, se terminaron cerrando a precios en dólares muy por debajo a los vigentes en la década pasada.
Sin embargo, a partir de la salida de Cristina Kirchner del poder y la asunción de Mauricio Macri el pasado 10 de diciembre, pareciera que los ánimos de los principales operadores inmobiliarios del agro cambiaron por completo.

“Hay un optimismo importante en el sector por las medidas anunciadas y la recuperación de la confianza en todos los niveles”, dijo a La Política Online, Cristián Beláustegui, presidente de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR).
“Esperamos que esto sea solo el comienzo de políticas con reglas claras y previsibles para lograr planificar proyectos a mediano y largo plazo”, indicó Beláustegui. “Vemos un escenario de buenas perspectivas por delante”, agregó.

Para tener una idea, actualmente en el sur de la provincia de Buenos Aires el valor de la hectárea ronda los u$s 8000, al tiempo que en Santa Fe los campos con buena aptitud agrícola se venden en hasta u$s 16.000, mientras que en el norte de La Pampa cuestan unos u$s 5000.
En promedio, en la región núcleo argentina, los precios se ubican entre u$s 15.000 y u$s 16.000 por hectárea. Se trata, en rigor, de valores muy inferiores a los presentes en Estados Unidos (en Iowa e Illinois) donde cuestan alrededor de u$s 28.000 por hectárea.
Esta creciente brecha entre los precios de la Argentina y de Estados Unidos -que hoy se ubica en torno al 70%- en términos históricos fue del 10%. Antes de 2011 en Pergamino, Rojas y Salto, por ejemplo, se vendieron campos a u$s 20.000 por hectárea.

“Somos conscientes que la recuperación esperada para el sector no será de un día para el otro. Habrá que ajustarse los cinturones y sin ninguna duda, tendremos que actuar con mucha prudencia durante los próximos meses”, concluyó Beláustegui.

Inversiones

La mejora en el clima de negocios que se percibe en el campo tras los anuncios de eliminación/baja de retenciones y la unificación del mercado de cambios resulta a esta altura indisimulable para el conjunto del sector. Es que no solo los productores agropecuarios esperaban que se concreten finalmente las promesas de campaña de Macri, sino también las empresas que se dedican a la venta de insumos, maquinaria agrícola y demás productos para el agro.

“Hay modificaciones en las reglas de juego que sin dudas van a traer cambios en lo que respecta a la predisposición en la adquisición de tecnología por parte del productor”, señaló a LPO Mariano Anzini, gerente de Desarrollo de Mercados de BASF.
“El productor argentino es un innovador que apuesta a la tecnología naturalmente porque está en su ADN”, explicó Anzini. “Ante una mejora en su rentabilidad, sin dudas va a apostar por mayor tecnología y a hacer las cosas lo mejor posible”, añadió.
Para Anzini, los anuncios oficiales “nos hacen esperar un año con un mix en la siembra de cultivos: por un lado mayor presencia de trigo y cebada; y sin duda alguna, cambios en el balance de los cultivos de verano como maíz y girasol”.

Por su parte, Alejandro Crespo, gerente de Márketing de Nufarm consideró que “las expectativas son muy optimistas porque estamos viendo un sector que se va recuperar en forma significativa como resultado de las medidas económicas que incentivarían la producción y facilitarían la comercialización”.
En la misma línea, Jorge Solís, CEO de la firma Adama, dijo que “vemos que los productores inician la campaña con un renovado optimismo frente a señales positivas del mercado y condiciones climáticas favorables. Esto debería permitir un mayor dinamismo en la actividad agropecuaria que le permita al país acercarse al enorme potencial del que se había alejado en los últimos años”.

Fuente: La politica Online

El maíz 2015/16 suma 300.000 hectáreas, aunque no logra alcanzar a la campaña anterior

Las expectativas políticas-económicas por parte de los productores, ante el cambio de gobierno, permitieron mejorar las intenciones de siembra en maíces tardíos o de segunda, estimando una superficie de MAIZ 2015/16 de 1,4 mill. de has., un 20% inferior al ciclo 2014/15, de acuerdo al relevamiento de la primera quincena de diciembre. Para el cultivo de SOJA, se produce una leve reducción del área en comparación a la estimación de octubre, alcanzando las 5,2 mill. de has, como resultado del reajuste explicado anteriormente.

Valores de producción. Cultivos Invernales 2015

En TRIGO, se están cosechando buenos rindes pero de baja calidad. Con un avance del 55%, se estima que la producción del cereal en Córdoba se ubicaría en 2,47 mill. de toneladas para la campaña 2015/16, un 29 % menor al tonelaje obtenido durante el ciclo anterior, debido principalmente a una caída del 30% del área triguera.

En cuanto a GARBANZO,  el avance de cosecha en Córdoba es del 50%, estimándose un aumento de producción del 26% equivalente a 32.400 toneladas. Los reportes indican una calidad de cosecha buena.

Fuente: Bolsa de Cereales de Córdoba

Buryaile designó a las nuevas autoridades de INTA, SENASA y Agricultura Familiar

El ministro de Agroindustria de la Nación presentó a Néstor Amadeo Nicora y a Jorge Dillon. También, se designó al secretario de Agricultura Familiar, Oscar Alloatti.

“Las instrucciones que van a llevar adelante los organismos de INTA y SENASA es ni más ni menos que la de una política agroindustrial en la Argentina. Lo que van a desarrollar es lo que ha dicho el Presidente, Mauricio Macri, ser el “supermercado del mundo”. En el caso del INTA, investigando; y en el caso del SENASA, garantizando la sanidad e inocuidad de los alimentos, con control, prevención y erradicación de las enfermedades”, sostuvo Buryaile, quien estuvo acompañado por gran parte del gabinete del Ministerio de Agroindustria de La Nación.
Asimismo, el Ministro destacó la idoneidad y el marcado reconocimiento profesional de los nuevos funcionarios para enfrentar las responsabilidades y desafíos al frente de los organismos descentralizados. “La elección de los funcionarios no fue fortuita, vienen trabajando con eficiencia y compromiso, y en base a eso y a sus valores personales es que hemos decido ponerlos en funciones”.
“Queremos una institución que trabaje con una visión técnica, pero con un objetivo político que apunte a lograr la agroindustrialización del país”, aseguró Nicora. En ese sentido, explicó que “todo el sistema de ciencia e investigación debe estar puesto al servicio del agregado de valor” y destacó: “debemos pensar cómo gestionamos ese conocimiento para que llegue a la extensión”.
Por su parte, el flamante titular del SENASA aseguró que “el rol del organismo es fundamental para brindar seguridad sobre los alimentos que consumen los argentinos y el mundo, garantizando que los mismos sean inocuos”. Además, destacó que ” la institución tiene vital importancia en la prevención de las enfermedades de los animales y de las plagas vegetales”.
Nicora es médico veterinario egresado de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), se desempeñó como ministro de Producción de la provincia de Formosa. Además, cumplió funciones en el INTA en períodos pasados y ejerció la vicepresidencia del Instituto desde febrero de 2004 hasta octubre de 2009. La vicepresidencia estará a cargo del Ingeniero Agrónomo, Mariano Bosch.
En tanto, Dillon, es médico veterinario egresado de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), y ocupó diferentes cargos oficiales. Recientemente fue subsecretario de Ganadería de la Nación; también cumplió funciones en la Dirección de Ganadería de Buenos Aires y en la ex Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA).
El titular del organismo encargado de la sanidad y calidad agroalimentaria estará acompañado en la vicepresidencia por el Ingeniero Agrónomo, Guillermo Rossi.
Frente a la Secretaría Familiar, eje central para el desarrollo de los pequeños productores, se desempeñará el Ingeniero Agrónomo y ex secretario de Agricultura de Santa Fe, Oscar Alloatti, quien aseguró que durante su gestión estará cerca de los agricultores familiares de todo el país. “Nos enfocaremos en el trabajo en equipo descentralizado y en la labor con organismos no gubernamentales”, contó.
Durante la presentación de los nuevos funcionarios que tuvo lugar en el Salón Gris de la cartera nacional, estuvieron presentes los secretarios de Agricultura, Ganadería y Pesca, Ricardo Negri; de Agregado de Valor, Néstor Roulet; de Coordinación y Desarrollo Territorial, Santiago Hardie; y subsecretarios de las distintas áreas del Ministerio de Agroindustria.

Fuente: Infocampo

Los precios locales de los granos, ¿seguirán subiendo o rozan su techo?

Tres informes deslizan que los mercados ya se anticiparon a la eliminación de retenciones y suba del tipo de cambio.

En los últimos tres meses y medio, la cotización local de la soja subió 41 %;  la del trigo 33 % y la del maíz 78 %, en un contexto mundial en que las variaciones de precios de estos granos fueron muy leves.

En ese marco, “hoy muchos se preguntan: ¿seguirán aumentando los precios de los granos a nivel local en las próximas semanas?”, afirma un informe del economista Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario que intenta responder ese interrogante y, si bien afirma que “es difícil poder dar una respuesta”, parece deslizar que no es de esperar que haya fuertes subas como las ocurridas en los últimos meses.

“A medida que en este último trimestre se veía que podía ser cierta y concreta la eliminación de los derechos de exportación, restricciones a las exportaciones y el reajuste del tipo de cambio, se fueron generado gradualmente aumentos de precios a lo largo de estos tres meses y medio”, subraya Calzada, quien hizo un repaso de la evolución de las cotizaciones de cada cultivo en el mercado de Rosario.

Soja. A fines de agosto, cotizaba a 2.050 pesos por tonelada, pero dos días antes de que se levantara el cepo cambiario, las operaciones se cerraron a 2.900 pesos. Es decir, un incremento del 41 %. El viernes hubo ofertas de hasta 3.050 pesos. En Chicago, los futuros para las posiciones más cercanas cayeron 2%.

Trigo. Las operaciones con trigo “Gluten 28 PH 76” para compra de la molinería en Rosario con descarga y pago contado, se pagaban a 1.350 pesos tres meses y medio atrás, cifra que subió a 1.800 pesos la semana pasada, lo que significa un 33 %. En Chicago, no hubo variaciones.

Maíz. Para exportación con entrega inmediata, contado con descarga, se pagaba 900 pesos por tonelada y se aumentó 78 % hasta 1.600 pesos. En Chicago, la suba para los futuros fue del 2,88 % en el mismo lapso.

Anticipándose
En este marco, en el último informe de coyuntura del Ieral de Fundación Mediterránea, el economista Juan Manuel Garzón asegura que la soja ya se había anticipado a la devaluación, pagando un dólar implícito de 13 pesos cuando el valor oficial todavía estaba por debajo de los 10 pesos.

“Los precios pagados por la oleaginosa en el mercado de Rosario en las últimas semanas se encontraron por encima de sus respectivos precios de paridad internacional al tipo de cambio oficial. Por ejemplo, en los días 14 y 15 de diciembre se pagaban 3.000 pesos por tonelada de soja, que dado el precio internacional y todos los gastos de exportación (incluidas retenciones), significaba comprar “dólares” a un tipo de cambio implícito de 13 pesos. Nótese que desde octubre este tipo de cambio implícito superaba los 10 pesos por tonelada”, ejemplifica.

Algo similar opina el licenciado Ignacio Cueva, analista de Mercados de LBO: “la semana tuvo varias novedades, pero no muchos cambios nuevos, ya que la mayoría estaba descontada”.

Dudas sobre el dólar
En un artículo de opinión difundido por el Centro de Gestión Agropecuaria de la Fundación Libertad, Cueva hace hincapié en el aumento del tipo de cambio, asegurando que “deja dudas respecto a su eficiencia en el mediano y largo plazo, ya que no parece traccionar grandes ventas desde el agro y deja en duda el grado de competitividad del país a nivel internacional”.

Otro aspecto que debe tenerse en cuenta, para Cueva, es que “el aumento de precios (local) en pesos y la suba en Chicago, a lo que se suma la reducción de retenciones, no se traducen en aumentos de precio local en dólares, ya que el primer y segundo aspecto es contrarrestado por los compradores, quienes buscan recuperar parte del contramargen pagado hasta aquí, mientras que el último ya estaba descontado desde hace días. El poroto tiene lugar para subir algunos dólares más, pero dependerá de las necesidades financieras del productor argentino, y la necesidad de compra de las fábricas”.

Trigo y maíz
Lo mismo pasa con el trigo, que subió en pesos pero cayó en dólares. “El efecto de la quita de retenciones no se llevó a un acercamiento al precio FOB, en torno a 175 dólares por tonelada, mientras que post devaluación, los precios en pesos, y los negocios en el Matba, indican que la mercadería cámara se está pagando 145 dólares. La cotización en pesos creció, aunque claramente no en forma proporcional. La BCR fijó un precio pizarra para el trigo cámara en 1.800 pesos por tonelada”, indica Cueva.

La perspectiva mejora para el trigo de buena calidad, que no está abundando este año, pero que sí es requerido y, por ende, pagado en valores cercanos a 180 dólares por tonelada. “Parece difícil que en el corto plazo se consiga mejoras en el trigo cámara, pero entrado el año nuevo, podríamos ver mayor interés desde la exportación, a la vez que el cereal de calidad será buscado por los molinos, pudiendo entonces llevar a aumentos”, proyecta Cueva.

El de mejor perspectiva es el maíz, aunque no de crecimiento, ya que los precios se ubican en torno a 1.900 pesos por tonelada, lo que implica que se roza el FAS teórico; mientras que los negocios de cosecha nueva se anotan a 147 dólares por tonelada y, si bien están debajo de la capacidad teórica de pago, la diferencia es menos significativa. “Por todo esto es que el forrajero está mostrando mayor atractivo a la hora de negociarse, e incluso ha generado que se siembren más lotes de maíz tardío o de segunda”, afirma Cueva.

Perspectiva
En conclusión, para este analista, “lo que queda por delante se divide en dos partes: lo que pueda hacer el gobierno por incentivar al sector agro, donde el foco lo tendrán el tipo de cambio y los aspectos impositivos, y lo que puede hacer el sector agro por sí mismo. Respecto del tipo de cambio, resta observar si los precios actuales son suficientemente competitivos para el país. Por otro lado, estando sobre el fin de la ventana de siembra de maíz, el aspecto productivo queda en latencia hasta mitad de año, por lo que el foco del productor argentino debería pasar por la comercialización”.

Fuente: AGROVOZ

¿Qué puede pasar a corto plazo con los stocks de soja?

Los contratos de soja en Chicago treparon levemente en los últimos días, impulsados por cobertura de posiciones vendidas de los fondos y mejoras en los mercados de aceites vegetales.

Tras tocar mínimos de seis años en el comienzo de la semana, en los días previos al feriado por el Día de Acción de Gracias el mercado se recuperó hasta alcanzar máximos desde el 10 de noviembre. De este modo, los precios interrumpieron una serie de cuatro caídas semanales consecutivas. Leer más

Según la ciencia, no hay evidencia de peligrosidad por el uso del glifosato

De acuerdo a los especialistas, el uso del químico en cantidades normales y en el marco de buenas prácticas agrícolas, no resultaría perjudicial para la salud.

Los doctores Martín Alonso -director del Hospital Oncológico provincial- y Nilda Gait -jefa del área de Toxicología del Hospital de Niños y especialista en toxicología del Ministerio de Salud de la Provincia- manifestaron que las aplicaciones de glifosato, realizadas bajo estándares normales y buenas prácticas agrícolas, no implicarían riesgos altos para la salud humana. Leer más